miércoles, 3 de febrero de 2010

Las Maras





El documental sobre las maras que tuvimos la oportunidad de ver en la clase de Cultura Organizacional, realmente contiene escenas bastante fuertes de la realidad que aqueja a nuestra sociedad. Esta realidad que oprime a miles de niños, jóvenes y adultos que entran en este mundo y que nunca pueden salir de él.
Pero al ver la película me ponía a pensar y a preguntarme qué situaciones llevaron a estas personas para entrar en este mundo de terror. Por supuesto, un mundo de terror para las personas que estamos fuera, porque para muchos de ellos como pude observar, la mara se vuelve su familia y forman toda una organización con himnos, rezos, símbolos que los identifican.
El problema de las maras puede tener varios factores de origen, factores culturales, familiares, económicos, políticos, entre otros. Éstos influyen a que cada día sea más grande la violencia que sufrimos de parte de estos grupos. El crecimiento de las pandillas en Guatemala es increíble y mantienen en zozobra a la población.
Las maras intimidan, extorsionan, secuestran, roban, violan, asesinan y los guatemaltecos sólo nos quedarnos admirados y con miedo, porque en el país no existe un gobierno que le ponga fin a esta situación, al contrario las maras cada día se hacen más fuertes y poderosas hasta con la ayuda de los mismos policías.
Se puede observar en la película, como por medio de realizar un trabajo en conjunto en la panadería, tratar de salir adelante, sin embargo a nivel personal pienso que estas personas ya no quieren cambiar y si realmente lo intentan siempre tendrán personas atrás que lo único que trataran de hacer es que vuelvan y si no vuelven los matan.
Por esta razón, al estar escribiendo me preguntaba ¿Podrían realmente cambiar estas personas? Y no pude responder a la pregunta, porque me es muy difícil pensar en un cambio, cuando lo único que veo en las escenas es que viven felices haciéndoles daño a las personas.
Es triste saber y ver como nuestra niñez, por no tener una familia que los guíe y que les enseñe valores y normas, vayan a parar a manos de personas que sólo les harán daño.
También si nos ponemos de su lado pienso que han sigo personas que sufrieron algún daño en su familia y que solamente replican su comportamiento con la sociedad.
Quise compartir el siguiente testimonio para que logremos entender su situación, sin embargo, el daño que ocasionan a la sociedad es tan fuerte que por lo mismo no logramos entenderlos.
A LOS TRECE AÑOS INGRESÉ A UNA PANDILLA”
A los cuatro años mi madre me regaló con una familia del rumbo. Ahí viví hasta los diez años cuando me sacaron a la calle y empecé a trabajar en las camionetas y a conocer personas que inhalaban cocaína y fumaban mariguana.
Pasé dos años durmiendo en el quiosco del parque. Cuando llovía amanecía llorando porque donde me quedaba, en el rinconcito más cerrado del quiosco, la lámina estaba llena de hoyos y ahí era donde se iba a empozar el agua. Al levantarme, me iba a sentar al parque para que el Sol me secara. Ya seco comenzaba a robar. En esos días empecé a inhalar pegamento. Olía y me ponía bien loco. Después dejé esto y empecé a tomar. Agarraba 15 días, un mes seguido, día a día tomando. A la edad de 12 años yo ya fumaba, tomaba y me drogaba.
A los 13 ingresé a una pandilla. Yo vivía siempre solo y lo que buscaba era un cariño, un aprecio, que a mí me quisieran y la pandilla me llenaba esto. Ellos me querían, ellos me cuidaban. Sí, yo soy de una pandilla, de la Dieciocho. En las pandillas mi onda era matar o morir. Para sobrevivir tenía que matar, para comer tenía que asaltar.

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